Feria Internacional del Trueque: Catua-San Pedro de Atacama

2002 - hoy

Descripción

El caso de la Feria Internacional del Trueque que viene realizando desde hace ya diez años de manera consecutiva la Comisión Municipal de Catua en conjunto con la municipalidad chilena de San Pedro de Atacama resulta sumamente interesante porque conjuga una alternativa de desarrollo económico, la vinculación internacional de actores sub-nacionales y la participación fundamental de las distintas fuerzas y miembros de las comunidades trans-froterizas.

 

En qué consiste el programa

El caso de la Feria Internacional del Trueque que viene realizando desde hace ya diez años de manera consecutiva la Comisión Municipal de Catua en conjunto con la municipalidad chilena de San Pedro de Atacama resulta sumamente interesante porque conjuga una alternativa de desarrollo económico, la vinculación internacional de actores sub-nacionales y la participación fundamental de las distintas fuerzas y miembros de las comunidades trans-froterizas. La práctica se remonta a los ancestros, a las comunidades aborígenes que habitaban la zona y poseían fuertes lazos de consanguinidad, que acordaban un encuentro en la cordillera en algún paraje estratégico de la frontera argentino-chilena e intercambiaban productos artesanales propios de la comarca por otros para su consumo interno y de subsistencia.

La localización geográfica de estos pueblos siempre fue determinante por lo que la cooperación internacional descentralizada surgió naturalmente valiéndose de un interés común en cooperar cada uno con los recursos propios disponibles. Dada la magnitud del evento y las escazas posibilidades de otras ocasiones relevantes y accesibles para esta población aislada, todos los miembros de la comunidad, desde las autoridades, las escuelas, las organizaciones, los productores, los artesanos, las mujeres y los chicos, participan y forman parte del proceso.

La experiencia del trueque en este punto extremo de nuestro país anima a pensar nuevos caminos de crecimiento para las regiones más desfavorecidas vinculándose con otros actores como lo son los municipios vecinos. La fuerza y la unión de la comunidad, sumado al apoyo y decisión del gobierno local hacen a la continuidad de esta práctica que antiguamente se realizaba para mejorar la calidad de vida de estos pueblos y hoy en día es además una oportunidad de inserción y aprendizaje.

 

Caracterización de la localidad

Catua es un pueblo muy pequeño situado dentro de la provincia argentina de Jujuy, casi haciendo límite con la provincia de Salta, específicamente en el Departamento de Susques, dentro de la zona que se conoce como Puna Jujeña, región que comprende el 60% del territorio provincial y es una altísima meseta. La localidad de Catua se halla a 350 km de San Salvador de Jujuy, capital de la jujeña. Está situada a 4000 metros sobre el nivel del mar en el extremo sud oeste de la provincia y a 35 km de la frontera con Chile por el Paso de Huaytiquina, hoy inhabilitado. Este paso internacional que pertenece a la provincia de Salta actualmente no se emplea y se encuentra opacado por la existencia de pasos más modernos que permanecen abiertos todo el año como el Paso internacional. La localidad de Catua es colindante al Municipio chileno de San Pedro de Atacama.

La población ronda los 650 habitantes y su mayoría se ubica en su ejido urbano. Las familias se constituyen entre 5 a 8 integrantes en su grupo primario con un índice de NBI (necesidades básicas insatisfechas) del 72%. La población nativa, descendiente de los pobladores precolombinos es de etnia Atacama, han heredado de ellos formas de vida y pautas culturales que aún practican. Al igual que para todo el mundo andino, la tierra y lo que ella produce es fundamental, venerada y respetada, no como un factor económico sino como una fuente de vida. Los atacameños (forma preferida en Chile), atacamas (forma más utilizada en la Argentina), también llamados apatamas, alpatamas, kunzas, likan-antai o likanantaí (en su idioma -llamado kunza: lickan-antay; se traduce aproximadamente como «los habitantes del territorio»), son una etnia indígena de Sudamérica que habitó en el interior del desierto de Atacama (Norte de Chile y la Argentina y Sur de Bolivia), en torno al curso del Río Loa hasta Copiapó, ocupando también las quebradas y valles de este desierto y los faldeos de la Cordillera de los Andes incluyendo toda la Puna meridional o Puna de Atacama.

Las condiciones geográficas extremas, un clima desértico, frío y árido con vientos violentos, granizo y nieve que soplan todo el año, sequías extraordinarias y una gran amplitud térmica, hacen que la vida allí no sea fácil. La insuficiencia hídrica se traduce en suelos muy pobres, con una vegetación natural de estepa herbácea rala, la que es activa en meses estivales. A las adversas características naturales se suman una realidad constante de pobreza y aislamiento con los problemas sociales que esto genera como lo son el alcoholismo, la deserción escolar, la violencia doméstica, el suicidio.

Algunos indicadores de desarrollo expresan claramente la situación en Catua: solo la mitad de las viviendas poseen luz eléctrica, las calles son todas de tierra, no existe el servicio de cloacas ni red de gas natural. Se cuenta con un puesto de salud con dos agentes sanitarios y red de agua potable. Las comunicaciones son muy difíciles, para llegar hasta Catua se debe recorrer desde San Salvador de Jujuy el camino asfaltado en dirección al Paso de Jama durante 300km hasta el Paraje Archivarca, y de ahí virar a la izquierda (hay señalización clara) por 43 Km de un camino, en el trayecto se cruzan transversalmente en su totalidad las Salinas Grandes y el Salar de Olaroz. Solo existe una cabina telefónica y no hay señal para accesos a internet ni para teléfonos celulares. Catua cuenta con una escuela de enseñanza primaria a la que asisten 150 alumnos y una secundaria, con una matrícula de 80 jóvenes. Posee un registro civil y hay un juzgado de paz.

La principal fuente de trabajo de los lugareños es la actividad minera -yacimientos privados-, que emplea al 90% de la población. En segundo término se ubica el sector público como principal empleador. Las personas se emplean en la administración local y en el sector educativo. También se destaca una actividad de subsistencia, la explotación a pequeña escala de  llamas y cabras de donde se obtienen los productos de carne, fibra, lana, leche y cueros que luego comercializan informalmente en los centros urbanos cercanos, ya sea directamente o transformándolos en artesanías, lo cual, les significa el ingreso mínimo para cubrir las necesidades básicas de las familias. La actividad agrícola es de muy baja escala y hay épocas durante las cuales los trabajos en el campo desaparecen completamente debidos a muchos meses sin lluvias.

Administrativamente, Catua está calificada como Comisión Municipal de 3°. La figura de la Comisión Municipal si bien goza de autonomía política, administrativa y financiera  solo cuenta para su accionar con los fondos que les deriva el gobierno de la provincia de Jujuy dado que los contribuyentes son mínimos y la pobreza es una característica general de toda la población. Por ende la demanda de servicios y atención hacia el Estado es permanente. La situación se agrava si tenemos en cuenta que en Jujuy no existe una Ley de Coparticipación Municipal sino un Régimen transitorio de Coparticipación cuyas bases han quedado obsoletas y resulta injusto y poco objetivo. Como resultante los recursos son insuficientes y ni siquiera llegan a cubrirse las atenciones primarias como se debería ya que la mayoría se destina al pago de salarios municipales. Cabe decir que los puestos en la administración local son muy poco cualificados, se carece de recursos humanos, logísticos, no existe una organización eficiente que facilite la gestión.

 

Antecedentes y origen del programa

Remontando hacia atrás en la historia, esta experiencia es determinante del nombre mismo del pueblo. Se le atribuye tal denominación- Catua- porque el cambalache, ktwa en lengua cunsa que era la que hablaban los primeros atacameños y que era distinta al Quechua y al Aymara, se realizaba en este lugar entre los hermanos chilenos, bolivianos y argentinos. Y el paraje quedaba dentro de este último territorio nacional. El pequeño lugar del cambalache, cumplía el valioso rol como posta de abastecimiento de agua y pastizales para los animales, y de refugio y comida para los arrieros. El sitio era la piedra angular del intenso comercio  entre la costa, el altiplano y el norte argentino. Todo esto demuestra la importancia económica y social que le otorgaba ser el paso obligatorio del comercio de mercadería que se distribuían a San Pedro de Atacama, Salta, Jujuy y Tucumán. Así fue como la gente se fue quedando allí para establecer sus hogares y de esta forma se fundó el pueblo de Catua y progresivamente se fue dejando de realizar este intercambio debido especialmente a las dificultades en el cruce de frontera.

Sin embargo, el paso del tiempo, las extremas condiciones geográficas, la falta de decisiones políticas de los estratos superiores, una situación de pobreza histórica, un régimen municipal que pese a los esfuerzos no lograba administrar la crisis permanente y los controles fronterizos, no coadyuvaron al desarrollo de esta región y ante la falta de alternativas para salir del estancamiento se decide retomar con la práctica del trueque y organizar adecuadamente la misma en el año 2002.

La iniciativa surgió de las reuniones periódicas que mantiene el consejo comunal con las quince organizaciones e instituciones de la comunidad (dos cooperativas de trabajo, dos centros de artesanos, un club de madres, un club de padres, la comunidad aborigen de Atacama, una escuela primaria, una escuela secundaria, la policía, el registro civil, el correo, el grupo de la iglesia, un club de fútbol y la Comisión Municipal), es decir que desde el principio se contó con el acuerdo del ciudadano y sus organizaciones.

Para concretar la idea se consiguió una entrevista con la Alcaldesa de San Pedro de Atacama donde se planteó la propuesta, la que fue aceptada de buen grado. El producto fue la firma de un convenio de cooperación entre la comisión municipal de Catua (Jujuy Argentina) y la municipalidad de San Pedro de Atacama (Chile), por el presidente de la Comisión Municipal de Catua, René Gerón, y la Alcaldesa de San Pedro de Atacama, Sandra Berna Martínez. Un acuerdo a partir del cual ambas autoridades, en representación de sus respectivos municipios y conforme a las atribuciones que les asisten, declaran su total disposición en mantener lazos de cooperación y colaboración, dentro de sus propias facultades, con el objeto de acercar a los pueblos de su jurisdicción, implementar acciones de toda índole destinadas a satisfacer las necesidades comunitarias dentro de un marco de amistad y solidaridad compartidos. En virtud de esto fue formalizándose una serie de trámites y permisos ante los organismos provinciales y nacionales (Aduana, Gendarmería, Migraciones, SENASA, SURIBROM, entre otros) correspondientes que le han dado marco legar a la experiencia.

Se menciona que la mayoría del personal municipal cuenta con primario completo y unas pocas personas han realizado alguna incursión en el secundario o alguna capacitación inherente a la gestión pública.

 

Implementación

Desde el momento de intentar revivir el trueque se plantearon como objetivos generales:

  • Revalorizar las prácticas de costumbres ancestrales como una forma de construir un sistema económico con fuertes lazo de solidaridad;
  • Generar un espacio geopolítico estratégico de integración con Chile con miras a desarrollar la región.

También se persiguen los siguientes objetivos secundarios:

  • Rescatar el cambalache o trueque como forma de intercambio económico alternativo;
  • Iniciar un intercambio de experiencias que aporten a la visión del turismo, el desarrollo de polos productivos, de servicios, alternativas de gestión, entre otras cosas.

Como visión política municipal, Catua se ha propuesto seguir manteniendo la integración binacional mediante los lazos de hermandad generados por la comuna de San Pedro de Atacama Chile y la Comunidad de Catua, cuya unión radica en compartir  ambos  pueblos la etnia atacama.
La primera misión se realizó en 15 de marzo del año 2002 y participaron 53 artesanos, emprendedores, ganaderos, autoridades y vecinos. Se llamó “Primera Feria Internacional del Trueque” y tuvo lugar en Catua.

La metodología del evento que desde el año 2002 se realizaba dos veces al año en cada país, ha pasado a tener una frecuencia menor, especialmente debido a los costos, realizándose la feria una vez al año del lado argentino y una vez al año en tierras chilenas. Si el evento se emplaza en Catua se organizan varias reuniones planificando las actividades en las que participan no solo las autoridades y las organizaciones sino todos los ciudadanos. En cambio cuando toca viajar al país limítrofe se realiza un llamado a reunión para registrarse como parte de la comitiva.

La mayoría de las veces los eventos comienzan los días viernes por la tarde cuando se produce la llegada de la delegación vecina y se los recibe con comidas y bebidas. Al día siguiente se realiza el tradicional ritual a la Pachamama y comienza la feria donde los participantes intercambian sus artículos. En la avenida principal se montan filas de mesas con los productos a intercambiar y si bien no existe un reglamento rígido debe respetarse “el trueque por la necesidad y no por lo comercial”. Generalmente el día sábado se cierra con un espectáculo y luego el domingo se realizan otras actividades recreativas como partidos de fútbol, música folklórica, números artísticos. También se organiza una mesa de diálogo y debate para conversar sobre la experiencia y organizar la próxima edición. La estadía de los extranjeros se realizaba en las instalaciones de la Comisión y en las escuelas pero actualmente se alojan en casas de familia.

Los bienes del intercambio ofrecidos por los locales son: azúcar, grasa, polenta, maíz pisado, harina, frangollo, sidra, artesanías, prendas rústicas (guantes, gorros, chalecos), que son luego vendidos en Chile dado que es un lugar muy turístico. Por su parte, los visitantes intercambian sus utensillos, zapatos y ropa usada, tejidos, y especialmente las frutas y verduras que cosechaban en sus huertos, así como el algarrobo, el chañar y las frutas secas.

En cuanto a los recursos humanos involucrados en la actividad, todo el personal de la administración local (la presidencia de la Comisión Municipal, el Consejo con sus vocales, la Secretaría de Gobierno, la Secretaría Contable, la Secretaría Administrativa, la Secretaría de Producción, El Tesorero) de Catua se adhiere a esta iniciativa. Cuando el encuentro se realiza en San Pedro de Atacama se trasladan algunos agentes municipales y cuando tiene lugar en Argentina las diecisiete personas de la administración local se disponen a este trabajo. Es importante mencionar que el liderazgo de toda esta movida no recae solo en las autoridades locales sino que la comunidad aborigen catua-coqueña y toda la comunidad ostentan un rol muy activo.

Los montos que implica realizar esta actividad rondan entre los $10.000 cuando se emplaza la feria en Catua y casi $20.000 cuando se hace en Chile (estas cifras pertenecen al año 2012). Monetariamente el gobierno local no puede realizar grandes erogaciones debido a su escaso presupuesto, por lo que en general se recurre a la colaboración de todos- algunos productores aportan carnes, verduras, mano de obra, por nombrar algunas ayudas. Existe un aporte que se gestiona ante las autoridades provinciales- como la Secretaría de Integración regional, la Secretaría de Producción, la Dirección Provincial de Transporte, la Secretaría de Turismo y Cultura, Banco de Acción Social- que es el que en alguna medida cubre parte de la experiencia y es un subsidio de $10.000. Este año 2012 este dinero fue destinado a solventar parte de alquiler del colectivo con el cual se trasladaron 70 personas hasta San Pedro de Atacama (el mismo tenía un valor de $14.000). Por otra parte la Comisión Municipal se hizo cargo del camión con el cual se transportó la mercadería y de los costos en la aduana por el paso de ambos vehículos ($1.200 por el colectivo y $400 por el camión). Para colaborar con estos gastos a los participantes se les cobró una suma de $50. Además en esta última edición las empresas Exar, Ady y SMG, que operan en la zona colaboraron con el combustible.

El proceso en sus inicios contó con diferentes negociaciones a ambos lados de la cordillera a través de las cuales las autoridades de ambas naciones trataron de llegar a un acuerdo. Durante este lapso de tiempo tuvo lugar un problema interno en el cual los pobladores chilenos se negaban a participar del trueque si previamente su gobierno no solucionaba un conflicto por la tenencia de la tierra, lo que determinó que el municipio de San Pedro de Atacama se retire y deje lugar a las Comunidades Aborígenes para continuar con las tratativas con Catua, pero esto se solucionó tiempo después. Desde el lado argentino, si bien no existieron inconvenientes, se debió establecer una especie de reglamento interno que establece cuales son las cosas prioritarias para llevar, quienes y como se determina el cupo para viajar.

La situación conflictiva que se encuentra permanentemente en vigencia es lo que tiene que ver con las normas y permisos aduaneros. La legislación vigente establece lo que se llama “tráfico vecinal fronterizo para este tipo” de intercambios pero al mismo tiempo regula que quienes se trasladan no deben tener una distancia entre si de más de 5 km, con lo cual los 265 km que median entre Catua y San Pedro de Atacama exceden ampliamente la norma. El mayor inconveniente sucede en la Aduana de Argentina Paso de Jama donde las comitivas chilenas muchas veces son demoradas para el ingreso al territorio nacional así como los argentinos que vuelven a su tierra luego de realizar el trueque del otro lado de la cordillera son frenados por tratar de ingresar con frutas y verduras del otro país. Para evitar todas estas trabas la Comisión Municipal de Catua direcciona una nota formal a la Aduana y a SENASA advirtiendo que se va a dar este tránsito, indicando qué personas y qué productos se verán afectados. Así y todo la fluidez del cruce resulta dificultada por los controles aduaneros.

Repensando la experiencia que se inició en el año 2002, se verifica que hasta la fecha, incluyendo la feria de enero de 2012 se han desarrollado con regularidad veintiuna ediciones consecutivas. Se ha incorporado la participación de otros pueblos chilenos aledaños a San Pedro de Atacama y se ha logrado un avance en la mejora de la producción a trocar. La  apertura a otros pueblos ha significado una visión nueva de lo que significa la calidad en los productos así como también ha posibilitado visualizar la potencialidad que tiene determinados productos como la carne de llama y la fibra. Esto se debe al mayor intercambio, al trato con los demás, al conocimiento de nuevos bienes, a la mayor demanda de alguno de ellos.

En relación a los objetivos inicialmente planteados se ha conseguido rescatar el trueque como práctica ancestral y en relación a ello recuperar por medio de la historia oral de los abuelos otras prácticas compartidas y valoradas, como la minga (ver glosario), el significado de los ritos y costumbres en las fiestas o fechas importantes, el respeto y valoración de la Pachamama – Tierra Madre. En lo económico los pobladores que participan de la experiencia han logrado generar excedentes, elaborar nuevas cosas, mejorar técnicas de producción, debido a la adquisición de otros bienes que no se consiguen del lado argentino, ello ha impactado ciertamente sobre la calidad de vida.

En lo que hace a la relevancia de este caso, en el marco de las ferias realizadas en el año 2009 se han firmado instrumentos importantes. Los primeros de ellos corresponden a los Convenios Marco de Cooperación Mutua y de Hermandad Intermunicipal de la XIII Edición de la Feria Internacional del Trueque (Catua - San Pedro de Atacama) en los cuales se acordaron varios puntos de interés de ambos municipios. El otro documento es la Declaración de San Pedro de Atacama, firmada en noviembre de 2009 en el marco de la feria realizada en Chile en la cual se intercambiaron productos chilenos, argentinos y también bolivianos. Este documento en el cual participan las comunidades atacameñas de Catua (Argentina), Quetena (Bolivia), y Atacama la Grande y Alto Loa (Chile) pretende dar continuidad a estas actividades culturales sin fronteras y comprometer a los presidentes de los respectivos países con la unidad de la comunidad atacameña reconociendo y promocionando estos encuentros. Esto sienta antecedente de índole internacional en el sentido de que los gobiernos nacionales tienen el deber de facilitar los contactos y la cooperación entre los pueblos indígenas a través de las fronteras en actividades de cualquier índole ajustándose al artículo 32 del convenio 167 de la Organización Internacional del Trabajo (ver glosario). Además este proyecto de Feria Internacional de Trueque fue reconocido como Buena Gestión Municipal 2010 por ser una experiencia innovadora, de calidad y excelencia.

 

Seguimiento y evaluación del proyecto

Para el seguimiento y evaluación se propuso en una primer etapa una metodología clásica ex post que se aplicaban en asambleas participativas en las cuales se evaluaban los siguientes aspectos: la efectiva concreción del intercambio de productos entre ambas regiones, la organización y cumplimiento de aspectos logísticos y operativos, la normativa o reglamentación que se genera en relación a procesos de este tipo, la participación de jóvenes y mujeres, la optimización de los recursos necesarios. Lo cierto es que estos momentos de reflexión y ajuste en la práctica solo se dan junto con el cierre de la feria donde se realiza la reunión final y un balance de la jornada, y también al tiempo de iniciar el próximo encuentro verificando con qué recursos se cuenta y cuál es el interés en participar de los vecinos.

 

Lecciones aprendidas

Este ejercicio además de un crecimiento en tanto a la recuperación de este mecanismo alternativo de comercio impacta en una notable mejora en lo que hace a la gestión local. En este sentido, muchas de las condiciones geográficas son tan difíciles tanto del lado chileno como en el lado argentino, el problema de la misma geografía y aislamiento comprometen seriamente el desarrollo de estos pueblos si sus autoridades no trabajan  por generar las condiciones mínimas que aseguren una vida digna. La gestión, la colaboración y los aportes desde el gobierno local  para la realización de esta actividad comunitaria acercan a los actores públicos, privados y a los ciudadanos comunes en la construcción del territorio. Algunos ejemplos de los avances son el logro, con mucho esfuerzo, de la inversión en infraestructura de saneamiento, deportiva y productiva que genera una mejora en la calidad de vida.

Por otro lado, los productos derivados del trabajo de la tierra y de los escasos recursos naturales existentes en el lado argentino han pasado a tener una riqueza significativa ya que son muy apreciados en el otro lado, ello si se quiere ha permitido encontrar una esperanza que marca un rumbo de desarrollo para Catua, y pone en jaque en las mentes de los pobladores jujeños su visión de pobreza y resignación frente a una de lucha y hasta de riqueza por lo que se tiene y se sabe.

Se puede destacar también como positivo la incursión de Comisionado Municipal en la gestión ante otros organismos provinciales y nacionales del financiamiento de proyectos de incorporación de tecnología, saneamiento, infraestructura, en los cuales son ejemplo algunas obras chilenas como ser los núcleos húmedos. Esto demuestra que el intercambio y el estar en contacto con otras realidades permite obtener ideas y formas distintas de hacer las cosas.

Sin duda la apropiación de la experiencia por parte de la comunidad como algo propio ha significado el fortalecimiento y la legitimación de la Comisión Municipal como autoridad local, ha hecho que el diálogo y consenso sea común y fluido entre los vecinos y sus autoridades tratándose de este evento o sobre otros problemas o necesidades de la comunidad. Esto también se refleja en que durante estos años se ha cambiado varias veces de Comisionado Municipal y sin embargo se mantiene el proyecto como de absoluta responsabilidad municipal y comunitaria.

En relación a las debilidades o aspectos negativos que se evalúan de la experiencia estas siguen marcadas por la necesidad de modernizar el modelo de las Comisiones Municipales en Jujuy, junto a ello contar con una asignación de coparticipación que permita invertir en infraestructura productiva que mejore las condiciones en general, vivienda, comunicación, salud, educación, trabajo. Es requisito para dar el salto y salir de la situación crítica de esta región que la mirada de los poderes superiores impacte en hechos concretos como reglamentaciones, fondos, actividades productivas, entre otras cosas.

Se destaca también una necesidad muy fuerte de avanzar en mejorar la calificación de los recursos humanos con que cuenta la Comisión Municipal de Catua por ejemplo con actividades de formación y capacitación. Se puede pensar en técnicos externos pero no se debiera depender de ellos solamente, sino que sería importante consolidar una transferencia de conocimientos. La experiencia expone también claramente cuáles son las dificultades de las localidades fronterizas para emprender el desarrollo y la urgencia de que desde el nivel nacional se adopten ciertas medidas que favorezcan y faciliten este proceso, especialmente las relaciones que necesariamente se dan a través de las fronteras.

 

Bibliografía y Glosario

Minga: Es una antigua tradición de trabajo comunitario o colectivo con fines de utilidad social Voluntario. Es un sistema que se usa en Latinoamérica desde la época precolombina. Puede tener diferentes finalidades de utilidad comunitaria como la construcción de edificios públicos o ir en beneficio de una persona o familia, como al hacerse una cosecha de papas u otro producto agrícola, entre otras, siempre con una retribución para quienes han ayudado.

 

El Convenio 167 de la OIT se aplica a todas las actividades de construcción, es decir, los trabajos de edificación, las obras públicas y los trabajos de montaje y desmontaje, incluidos cualquier proceso, operación o transporte en las obras, desde la preparación de las obras hasta la conclusión del proyecto.
    Artículo 32: En toda obra o a una distancia razonable de ella deberá disponerse de un suministro suficiente de agua potable. En toda obra o a una distancia razonable de ella, y en función del número de trabajadores y de la duración del trabajo, deberán facilitarse y mantenerse los siguientes servicios: instalaciones sanitarias y de aseo, instalaciones para cambiarse de ropa y para guardarla y secarla, locales para comer y para guarecerse durante interrupciones del trabajo provocadas por la intemperie. Deberían preverse instalaciones sanitarias y de aseo por separado para los trabajadores y las trabajadoras.