Gobierno Abierto y Datos Abiertos. Entrevista a María Celeste Gigli Box

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19/09/2013

El acceso a la información pública permite optimizar la eficiencia de las instancias gubernamentales y mejorar la calidad de vida de las personas al darle a éstas la posibilidad de conocer los contenidos de las decisiones que se toman día a día. La incorporación de las prácticas del Gobierno Abierto y la Apertura de Datos son temas de gran relevancia en todas las agendas políticas de los Gobierno Locales. En éste contexto el portal del Gobierno Local, invitó a  María Celeste Gigli Box, politóloga y relacionista internacional, directora de la primera cátedra en Gobierno Abierto en la UNLP.

Gobierno Local: - ¿Cuál es la importancia de la apertura de datos ( municipales/ provinciales/ nacionales) en las prácticas de Gobierno Abierto?

María Celeste Gigli Box : Su importancia es determinante, por lo que no tendremos un gobierno abierto sin apertura de datos (podremos tener más canales de comunicación con la comunidad -digitales o presenciales- pero si no son acompañados de apertura de datos, no será un "gobierno abierto" como tal. Cuando mucho, será un gobierno con mayor participación ciudadana, pero nada más).

A su vez, aparte de disponibles, deben ser pertinentes: no lograremos una mayor participación democrática si las ciudadanas y ciudadanos no encuentran valor agregado en el uso de datos desactualizados que no se ajustan a la realidad, o bien son de escasa importancia, como por ejemplo -para el caso de un gobierno local- datos sobre un programa de mejoramiento vial/urbano dos gestiones anteriores a la actual sin otro relevo similar posterior... A esto debemos agregar que puede haber datos pertinentes, más o menos consistentes y con continuidad de relevo, pero sucede que no están digitalizados. Y existe otro problema más: los datos pueden ser pertinentes y estar digitalizados para que los ciudadanos/asociaciones civiles y/o empresas los usen, pero están en un formato que no puede ser reutilizado con facilidad (por ejemplo, en .pdf).

Con esto pretendo denotar que la apertura de datos no reviste sólo la decisión de disponibilizarlos, sino que implica una cantidad de características que, si no están presentes la apertura no puede concretarse. Con lo que no tendremos, por supuesto, un gobierno abierto.

G.L:- ¿Por qué considerás que hay resistencia por parte de algunos gobiernos locales para implementar prácticas de Gobierno Abierto?

M.C.G.B.:- Las resistencias son varias y se pueden dar por separado o combinadas. Por una cuestión de espacio aquí no podré exponerlas todas, pero sí comentar qué razones se arguyen para resistirse a una apertura en la gestión.

Mencionemos primero como más general, la que se hace presente en los demás niveles de gobierno (provincial y nacional): el desconocimiento por parte de políticos (y de sus funcionarios a cargo) de lo que es un gobierno abierto, y por tanto, la reticencia/miedo a que la apertura sólo le traiga más problemas (sea porque se publicita algo por lo que tendrá que dar explicaciones incómodas, o bien porque teme un aluvión de reclamos por parte de los electores, sumados a los problemas que ya tiene que administrar...). Desde ya, un gobierno abierto no necesariamente implica este panorama. Digamos que esta es la postura de la plena ignorancia del tema, porque quienes trabajamos en esto sabemos que la apertura debe ser gradual, justificada, cuidando no vulnerar un derecho y en pos de que ese político y equipos de funcionarios se acerquen, efectivamente, a la gente. No procuramos que la administración esté aún menos cerca de la gente por causa del desorden que podría generarle.

Otra resistencia hace al ejercicio de la gestión propiamente dicha: ninguna oficina de gobierno suele ser un mecanismo aceitado cual reloj suizo -la ineficiencia e improvisación también están presentes en el estado, no hace falta que lo diga- y cambiar la lógica de la orientación de una gestión puede llevarnos a dos escenarios: 1) que la apertura sea muy modesta (y así haga flaco favor a la ciudadanía); 2) que se implemente con torpeza y acabe por ser "ruidoso" al interior de una oficina donde la planta permanente y los funcionarios no estén trabajando con la sinergia necesaria. Afortunadamente, todo esto se soluciona con una buena planificación de la apertura y el compromiso del funcionario que la instrumenta.

Por último, algo muy común en los gobiernos locales -pero no por ello ausente en los provinciales y nacionales-: la creencia de los funcionarios que abrir un gobierno "lleva plata" y que si la Nación o la Provincia no giran los recursos, los que tiene la comuna son demasiado magros como para destinarlos a abrir un gobierno. Esto no es del todo incorrecto (después de todo, administrar es utilizar recursos escasos para asignarlos a una/s actividad/es y no a otras), pero encierra la completa ignorancia del proceso de apertura: abrir una gestión local no es realmente muy costoso. Abrir canales de comunicación con la ciudadanía tiene un costo mínimo y comenzar una apertura de datos, modesta al principio, no es utópico en lo absoluto. Por eso este tipo de resistencia suele usarse como una ‘excusa creíble’ cuando la verdadera resistencia es la primera que señalamos.

G.L:- ¿Cómo considerás que se puede incentivar la participación ciudadana y articularla a las prácticas de Gobierno Abierto?

M.C.G.B.: Incentivar la participación ciudadana es el gran desafío del gobierno abierto (algo que incluso muchos analistas no quieren ver). Me explico: la participación ciudadana está estrechamente influenciada -si no es su insumo principal-, por la cultura política de una sociedad. La gente no sólo tiene que poder participar (eso es lo que queremos asegurar con la apertura), sino que tiene que saber participar, y además, querer hacerlo. En una sociedad en la que la participación es escasa, tendremos que trabajar desde nuestros espacios de gobierno abierto (plataformas ad hoc, redes sociales, convocatorias, etc.) y saber que lo que necesitamos es un cambio que excede al gobierno abierto y reside en la sociedad toda. Cambiar la cultura política no es algo que podamos hacer en poco tiempo, pero sí es un norte válido para nuestra labor democrática.

Dado que no podemos hacerlo sólo desde espacios de gobierno abierto (necesitamos escuelas formando niñas y niños para ello, ciudadanas y ciudadanos convencidos de que participar les traerá ventajas colectivas y a través de ella serán también individuales, asociaciones civiles de todo tipo estimulándola, etc.) tenemos que mantenernos trabajando en nuestros espacios de apertura, incentivándola. Quién sabe, podamos contribuir siendo un ejemplo también para estas instituciones más estructurales que son emergentes pero también moldean la cultura política de una sociedad.

G.L:- Las prácticas de Gobierno abierto cambian según los contextos territoriales y geopolíticos. ¿Cuáles son las características que ves en las prácticas que se llevan en Argentina?

M.C.G.B.: Tenemos dos que no son del todo positivas (pero no por ello son "negativas"), y por último, una que tiene todo de positivo:

La primera de las características es su estado incipiente. Aunque muchos queramos gobiernos (más) abiertos, esto no sucederá tan rápido como lo deseamos. Movilizar y reorientar tan sólo una oficina de gobierno lleva planificación, coordinación, comunicación (al interior y al exterior de ella) y la voluntad política que requiere cualquier cambio en la gestión. Las iniciativas existentes, están instrumentando este proceso, y son vulnerables a los ritmos electorales, la disponibilidad de recursos, y todas las falencias que tiene una oficina del estado.

La segunda (tal vez relacionada con la anterior en algún aspecto), es la necesidad de elegir un sólo aspecto de la apertura. Me explico: un gobierno (más) abierto significa orientar la gestión en función de la transparencia, la participación y la colaboración (en su definición mínima). Como las estructuras de gobierno, la voluntad política, la dotación de RRHH o la mera imaginación de quienes las implementan no siempre es óptima, las estrategias existentes son o bien del orden de la transparencia, o del orden de la participación y, en mucha menor medida, del orden de la colaboración.

La tercera, es positiva porque nos abre el futuro: tiene que ver con todo lo que no está hecho en términos de apertura. Desde ya, puedo asegurarles que es muchísimo. Y como no dudo que la apertura es un movimiento ineludible e inexorable, tenemos todo por hacer y por implementar. Claro que habrá errores, algún retroceso y re-implementaciones en diferente sentido. Pero esto es parte de todo proceso de reestructuración. La característica fundamental de lo que nos falta es que está en nuestras manos el hacerlo. Este optimismo lo derivo de ese macro-fenómeno de apertura que vive el mundo, y al que las resistencias que hoy encontramos, tarde o temprano serán derribadas por esa apertura constante. Gran parte de ello será posibilitado por las TICs y medios sociales (conocido como "social media" o redes sociales) .

G.L:- ¿Cómo se articulan las nuevas tecnologías a las prácticas de gobierno abierto?

M.C.G.B.:- Las TICs se articulan de varios modos. El más básico, es el que "heredamos" del e-gov (o gobierno electrónico): facilitando las gestiones, "despapelizando" los procedimientos, estandarizando y alojando datos con un soporte más accesible que con toneladas de papel, etc. Por otro lado, se suman a esta apertura en uno de sus más grandes aportes: el comunicacional. La revolución que vivimos con las redes sociales y la mayor comunicación de muchas herramientas web nos da la posibilidad de acceder al gobierno y a muchos de sus actores de manera inmediata, con bajísimo costo y fácil acceso. Por último, están presentes en un formato móvil, haciendo que por medio de aplicaciones preparadas para dispositivos inteligentes podamos participar, estar informados y hasta iniciar reclamos a través de ellos. Desde ya, con todo esto no niego el acceso a ellas no es universal, simplemente destaco los fenómenos comunes en espacios urbanos de mayor desarrollo.

G.L:- En los espacios gubernamentales que no tienen un amplio acceso a herramientas tecnológicas ¿cómo, consideras, que se pueden implementar prácticas de Gobierno Abierto?

M.C.G.B.:- La mayoría de los mecanismos conocidos de participación ciudadana (asambleas, comisiones de vecinos, presupuestos participativos, grupos de expertos ad hoc) no necesitan la intervención de TICs para funcionar.

Claro que se pueden favorecer de ellas, pero no son una condición necesaria. La cuestión de la colaboración puede quedar supeditada a esos escenarios (se requiere mucha coordinación para conformar la horizontalidad que requieren aquéllos mecanismos, y eso dará lugar a una lógica colaborativa). Los vecinos aportarán conocimientos, decidirán entre ellos y en contacto con el gobierno local. Todo eso hace presente la colaboración. No podrán implementar la colaboración 2.0 (que es la que prioriza la noción de gobierno abierto que estamos utilizando hoy en día), pero eso no obsta que puedan ser una gestión abierta lo suficientemente aceitada. Y en el caso de los mecanismos de transparencia, toda documentación interna (desde un presupuesto hasta los registros provisorios de las asignaciones de recursos en una gestión) puede ser organizada en soporte papel como publicada en boletines oficiales, sitios web o publicada en el diario local.

Claro que será dificultoso -e imposible en algunos casos- concretar aspectos que hacen a la esfera del open data y que requieren grandes volúmenes de datos, pero eso puede venir con el tiempo en muchas comunas... Con implementar mecanismos de participación (que implicarán colaboración) y transparencia, tendrán un digno gobierno abierto. Tal vez no sea sofisticado, pero qué va, eso no es un requisito para la democracia. Personalmente, creo que el fin de un gobierno (más) abierto es la democracia. Por lo que como ciudadana estaré muy orgullosa del avance y como profesional muy conforme si una comuna decide avanzar realmente, a una concreción tangible de su vida más democrática, igualitaria y respetuosa de sus instituciones.

María Celeste Gigli Box es Politóloga y relacionista internacional, especializada en periodismo y economía política, máster en integración latinoamericana y doctoranda en gobierno abierto (UNLP). Dirige la primera cátedra en gobierno abierto en la UNLP".

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