Municipios pueden convertir la poda en energía

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20/09/2016

 

Especialistas del INTI ofrecen tecnologías que transforman la poda de árboles o plantas en energía. Ofrecen un plan integral para su valorización con el fin de generar biocombustibles en los municipios, ya que en muchos casos los desechos de la poda (troncos, ramas y hojas) no están incluidos en los sistemas de gestión de residuos y su destino final suele ser la incineración.

Además de ofrecer alternativas enmarcadas en la noción de desarrollo sostenible, la propuesta busca también promover el desarrollo local. Es que las tecnologías impulsadas por el INTI permiten desarrollar pequeños sistemas económicos dentro de los municipios. El punto de partida es considerar a la poda como un recurso valioso, donde los actores involucrados -tanto el recolector, como la empresa generadora de energía y el usuario- obtienen beneficios.

Una de las opciónes que se sugieren para el destino final de los desechos de poda es la elaboración de pellets o briquetas. Consisten en cilindros compactados que se utilizan como combustibles ecológicos (o biocombustibles) y para generar energía eléctrica. A diferencia de los combustibles fósiles, presentan costos más reducidos y un menor impacto ambiental.

Dentro del abanico de las posibilidades otra opción es “chipear” la poda. Es decir reducirla o triturarla. Al trozarla, es posible comercializarla como combustible para calderas o alcanzar un grado mayor de industrialización a través un producto para reemplazar la leña o el carbón.

El plan integral desarrollado por el Instituto incluye el diseño de equipos que funcionan con biomasa, como estufas y cocinas que utilizan pellets como combustible. Su objetivo es ponerlo a disposición de los municipios para que puedan fabricarlos. Por su parte, las empresas que se sumen a la cadena podrán postularse para acceder a líneas de financiamiento del Programa de Desarrollo de Proveedores (PRODEPRO) del Ministerio de Producción.

Aquellas localidades que no tienen un arbolado muy frondoso pueden sumarse a este tipo de proyectos a partir de las actividades agrícolas. Cultivos como citrus, tabaco o caña de azúcar generan desechos que pueden ser revalorizados.

En el municipio chaqueño Presidencia de la Plaza se encuentra uno de los casos exitosos logrados con el asesoramiento de los especialistas del INTI. El municipio se acercó al Instituto con el fin de resolver un problema ambiental, causado desde la actividad foresto industrial. Como solución, el INTI impulsó la creación de dos plantas industriales que se alimentan de los descartes del polo maderero de la zona: una de gasificación que produce energía eléctrica y otra de pelletizado. Las plantas fueron inauguradas y se encuentran en funcionamiento desde 2012.

Esta iniciativa se enmarca en la Ley 27.191, Régimen de Fomento Nacional para el uso de Fuentes Renovables de Energía destinada a la Producción de Energía Eléctrica, que fue reglamentada este año. Su punto clave es que obliga a los grandes consumidores de energía a utilizar el 8% de energías renovables desde 2017 y para 2025 este porcentaje asciende al 20%.

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